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Nuevo informe: SALUD CLIMÁTICA EN DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN
Diagnóstico y evaluación de la vulnerabilidad socioambiental y sanitaria frente al cambio climático.
El Ayuntamiento de Donostia / San Sebastián y la Fundación Naturklima han presentado recientemente el informe “Salud Climática en Donostia / San Sebastián: Diagnóstico y Evaluación de la Vulnerabilidad Socioambiental y Sanitaria frente al Cambio Climático”, un análisis inédito que cruza datos climáticos, sanitarios y sociales a nivel de barrio para identificar qué zonas y perfiles de población sufren con mayor intensidad los efectos del calentamiento global.
El estudio, desarrollado en el marco del convenio entre ambas entidades, sitúa a la ciudad como referente en la aplicación de políticas de adaptación climática basadas en la equidad y la evidencia científica.
Un problema global con impacto local
El informe confirma que Donostia ya ha experimentado un aumento significativo de las temperaturas: la media anual ha subido +0,35 °C por década desde 1971, y los días de calor extremo (temperatura máxima superior al percentil 99 histórico) han aumentado hasta 13 días más por década en los últimos cuatro años. Las proyecciones indican que, en el peor escenario (RCP8.5), las noches tropicales podrían multiplicarse por cuatro a finales de siglo y los días de ola de calor alcanzar una media de 8,6 días adicionales.
Diferencias de hasta 3,5 años en esperanza de vida según el barrio
El análisis por Zonas de Salud revela desigualdades notables. Mientras que en Amara Centro la esperanza de vida femenina alcanza los 87,2 años, en Intxaurrondo se sitúa en 83,7 años. En los hombres, la diferencia es de casi tres años entre Bidebieta (78,4 años) y Ondarreta (81,2 años).
Los barrios de la zona este (Altza, Intxaurrondo, Bidebieta, Martutene y Loiola) concentran los peores indicadores de salud: mayor riesgo de mortalidad por enfermedades respiratorias y tumores, mayor privación socioeconómica y menor actividad física. En cambio, las zonas oeste y centro (Aiete, Antiguo, Amara Centro) presentan mejores resultados, con menor mortalidad y mayor capacidad adaptativa.
Índice de vulnerabilidad
El estudio ha construido un índice compuesto de vulnerabilidad que integra 24 indicadores —desde el porcentaje de mayores de 75 años que viven solos hasta la superficie verde por habitante o la distancia a refugios climáticos—. Los resultados son contundentes:
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Vulnerabilidad muy alta o alta: afecta al 67% de la población que vive en apenas el 31% del territorio municipal, concentrada en unidades menores de Altza (Eskalantegi, Molinao, Larratxo), Martutene, Parte Vieja, Iruresoro (Egia), Loiola Casco y Bidebieta.
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Vulnerabilidad baja o muy baja: tan solo el 13% de la población reside en zonas de bajo riesgo, localizadas en Aiete, Antiguo, Ibaeta y Miramon-Zorroaga.